martes, 8 de mayo de 2007

¿Que tanto se debe saber, para saber que lo que se sabe no es sino más que una idea temporal?

Paul Feyerabend

Tratado contra el método.

¿Que tanto se debe saber, para saber que lo que se sabe no es sino más que una idea temporal?

Después de leer a este autor me he dado cuenta de que lo que se supone que son teorías aceptadas como científicas no son más que eso, teorías que simplemente no son leyes, espero que entiendan mi posición respecto a este tratado y que si les interesa para quienes no lo hayan leído lo hagan con calma.

Este autor habla de la complejidad del devenir histórico y como esto es una clara muestra del cambio humano y de las decisiones de los hombres; con este argumento Feyerabend justifica su desacuerdo por explicaciones basadas en metodologías, apoyando que estas participaciones con la intención de “explicar”, deben adoptar procedimientos apropiados a cada situación, de forma tal que en el proceso de “revolución” los revolucionarios sean capaces de dominar todas las formas y aspectos de la actividad social, sin seguir una metodología especifica y con la habilidad de pasar a uno u otro método según convenga, Feyerabend los considera “oportunistas sin escrúpulos”; pero sin embargo no deja de apoyarlos, ya que le piensa que el mundo es en gran parte desconocido y debe ser visto para su análisis y estudio desde una perspectiva poco rígida “anarquista”; bajo la postura de que no hay ni una solo regla que por más cimentada que esté en la epistemología no se rompa en alguna ocasión, pero que esto es necesario para el progreso.

Maneja el principio de contrarregla y proceder contrainductivamente, contrastar da mejores resultados que analizar porque no hay nada establecido para siempre, así pues propone la comparación entre teorías coincidentes en partes pero inconsistentes entre sí, argumentando que el progreso se consigue a menudo por medio de una crítica desde el pasado.

Retoma le idea de las interpretaciones naturales como una técnica derivada del lenguaje observacional, que desde mi punto de vista y en acuerdo con Feyerabend, realmente es algo que tiene un fondo subjetivo, el científico al usar esta técnica no puede desprenderse de su sentir, no puede ser objetivo, pero que sin embargo muchos de los resultado que se arrojan por medio de esta tiende a ser el resultado de la imaginación del científico.

Para explicar de forma práctica el autor hace uso de ejemplos “simples” de conceptos, conceptualizaciones y vivencias acerca del movimiento y su carácter operativo, de teorías que comparten ciertos elementos pero que son contrarias entre sí, de cómo a estas teorías puede aplicárseles el principio del relativismo y dejarlas en un estado poco revolucionario y sin avance, pero que si bien bajo ciertos fundamentos la experiencia deja de ser “fundamentalmente inalterable”.

Aborda la posición de Lakatos acerca de las teorías ad hoc y como estas deben irse perfeccionando, considero que de esta forma cuando una teoría ad hoc se perfecciona, cambia y no es la misma teoría sino otra que toma bases de una que fue ya aceptada pero bajo los principios de refutación, comparación, comparación y contradicción ha evolucionado y es ahora “aplicable”, pero falible y por tanto superable, y regreso con esta posición a la idea de que no hay verdades absolutas (“todo depende del cristal con que se mire”) podría parecer algo poco usual dado el carácter “científico” con el que debemos abordar este tema “la construcción del conocimiento”, pero si observamos teorías aceptadas y las contrastamos con otras en igual posición, esta visión se ve realmente justificada.

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